jueves, 11 de febrero de 2010


El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (9)

Por JOSE YOSADIT VON GOETHE


Al igual que había sucedido con el fundador del adventismo, William Miller, que esperaba el fin de los tiempos y la venida de Cristo entre 1843 y 1844, y con Nelson H. Barbour, que esperaba todo ello entre 1873 y 1874, y nada de lo que uno y otro anunciaron sucedió, así también Charles T. Russell y sus estudiantes de la Biblia vieron pasar el año 1914 sin que aconteciera el tan predicado fin de los sistemas humanos, que en su opinión y deducción del estudio de las Escrituras serían sustituídos por el gobierno mesiánico, que literalmente restauraría el Paraíso a la Tierra, dando inicio al llamado milenio, por el cual los habitantes del entero planeta vivirían, en principio durante mil años, en completa armonía entre sí y entre los animales, a la vez que los humanos irían alcanzando la perfección, sin necesidad de enfermar y morir. Pasado el milenio, la humanidad pasaría una prueba de lealtad al Creador y los merecedores llegarían a vivir eternamente en el planeta, en tanto fueran fieles a las normas divinas.

Russell -que en 1884 llegó a la presidencia de la reestructurada sociedad Watchtower creada en 1881 por William Henry Conley, quien aportó la mayoría de los fondos y ocupó la primera presidencia-, difundió a través de sus publicaciones, particularmente a través de la revista “The Watch Tower”, que creó en 1879, la doctrina de que Cristo estaba presente en su Reino desde 1874, idea que había recogido del adventista Barbour. Al igual que Barbour, Russell divulgó que la presencia de Cristo era invisible al ojo humano, pero que se haría evidente en 1914, cuando el propio Cristo interviniera directamente en los asuntos humanos, al derrocar los gobiernos y fulminar a los inicuos e incrédulos en el apogeo de la batalla de Armagedón.

En su revista del 1 de enero de 1914, Russell expresó dudas respecto al año que comenzaba y sugirió que tal vez el fin no vendría hasta 1915, e incluso que podría venir veinticinco años más tarde. El año transcurría sin novedad hasta que en el otoño estalló la Guerra Europea. Russell y sus estudiantes creyeron que el estallido de tan magno conflicto era el principio de la culminación del Armagedón, que a su entender había comenzado sigilosamente al tiempo de la supuesta presencia de Cristo en 1874. Y, dado que pasó el año 1914, así como el 1915, y el final esperado no había llegado, aunque las naciones continuaban enfrascadas en la Gran Guerra, Russell escribió en The Watch Tower del 15 de abril de 1916: “Creemos que los tiempos de los gentiles ya terminaron y Dios ahora está permitiendo que los gobiernos gentiles se destruyan ellos mismos, para preparar el camino del reino del Mesías”.

Russell murió el último día de octubre de 1916 sin contemplar el amanecer de la gloriosa nueva era que venía anunciando. A su muerte se sentó en el sillón presidencial de la Watchtower Joseph Franklin Rutherford, quien, con el resto de los estudiantes bíblicos, esperaba de un momento a otro la definitiva llegada del Armagedón. En tal creencia, de repente, en noviembre de 1918, la guerra concluyó, sin cumplirse ninguna de las predicciones de Russell, entre ellas el derrocamiento de los gobiernos mundiales y el comienzo del milenio de Cristo. Evidentemente, Russell había errado en la interpretación de los textos bíblicos y tal error se extendió a sus estudiantes. Por tanto Rutherford comenzó en 1922 a intentar corregir los puntos de vista que se tenían respecto a 1914 y 1874. Comunicó a sus oyentes en la asamblea de Cedar Point que “el Reino de Dios realmente se había establecido en el 1914, no en la tierra, sino en el cielo invisible”. Y a principios de 1930 cambió definitivamente la fecha de la presencia invisible de Cristo del 1874 al 1914. Esto sería confirmado en una de las publicaciones impresas después de 1942, tras el fallecimiento de Rutherford.

Así la Watchtower, como dirigente y portavoz del cuerpo de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, fijó el año 1914 como el del comienzo del tiempo del fin, el establecimiento del Reino de Dios en el cielo y la presencia invisible de Cristo en tal reino. A dicho entendimiento añadió que el Armagedón vendría dentro del tiempo de la generación que en 1914 tenía suficiente edad para comprender los acontecimientos que comenzaron a desarrollarse en ese año. La fecha de 1914 parte del supuesto de que entre dicho año y el de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor tenían que transcurrir siete tiempos ó 2.520 años. Russell había aceptado de Barbour la fecha del 606 antes de nuestra era como el año de aquella destrucción, cuando la evidencia apuntaba ya al año -587. Pero, debido a que entre ambas fechas tan solo mediaban 2.519 años, la Watchtower adelantó posteriormente y sobre el papel la destrucción de Jerusalén al año -607, todo para no alterar la fecha ya firmemente establecida de 1914. Sin embargo, algunos simpatizantes del pastor Russell aceptaron la evidencia del año -587 y retrasaron el fin del tiempo de los gentiles a 1934.
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