
El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (16)
Por JOSE YOSADIT VON GOETHE
Puesto que la caída de Babilonia aconteció en el año 539 antes de nuestra era, mientras el soberano de su imperio, Nabonido, reinaba en su año 17, fácilmente se deduce que el primer año de Nabonido fue el -555, habiendo sido el de su ascenso el -556, en lo cual están de acuerdo todos los historiadores. También están acordes los historiadores en que Nabonido sucedió a Labashi Marduk, que reinó tan solo dos meses (año -556); éste a su vez sucedió a Neriglisar, que reinó 3 años y ocho meses (entre el -559 y el -556); a su vez Neriglisar sucedió a Awel Marduk o Evilmerodac, hijo de Nabucodonosor, que reinó 2 años (-561 y -560); a su vez Evilmerodac sucedió a su padre Nabucodonosor II, que reinó 43 años (del -604 al -562, ambos inclusive); y, por último, Nabucodonosor había sucedido a su padre Nabopolasar, que reinó 21 años (del -625 al -605, ambos inclusive).
Todos los anteriores reinados están confirmados, aparte de por la lista de los reyes de Uruk, el Canon Real y otros documentos, por decenas de miles de tablillas de barro descubiertas en tierras de la antigua Babilonia, entre las que figuran los diarios astronómicos, los documentos mercantiles y las inscripciones reales. De entre estas últimas podemos destacar la crónica Nabón 24 o inscripción de Adad-Guppi, de la que se habló en un capítulo anterior y que cubre un periodo de 104 años, desde el año 20 de Asurbanipal hasta el año 9 de Nabonido, mencionándose en la inscripción todos los reyes que gobernaron, los dos primeros en Asiria y los otros seis en Babilonia, en ese espacio de tiempo de 104 años, y cuyo listado de los monarcas babilonios coincide fielmente con las listas de los antiguos historiadores y cronistas, como Beroso y Ptolomeo. Esta crónica, al igual que los diarios astronómicos babilónicos, que señalan posiciones estelares que no vuelven a repetirse en muchos miles de años y que los modernos programas de astronomía han verificado como exactos (por lo que hoy día puede calcularse el año, mes y día al que se refieren), no dejan lugar para insertar, entre Nabopolasar y Nabonido, otros reyes que no sean los que se relacionan. Y tal lista de soberanos es coincidente con lo especificado en las tablillas de transacciones comerciales, en cuyos documentos se detallan los nombres de los reyes vigentes y sus tiempos de reinado.
Otra de las crónicas a destacar es la Nabón 8 o Estela de Hillah, si bien para su interpretación cabal se hace obligado acudir paralelamente a la Crónica 3 ó B.M. 21901. La inscripción de la Nabón 8 se refiere al año de ascenso (-556) de Nabonido. El texto indica que el templo de Ehulhul en la ciudad de Harán llevaba 54 años en ruinas desde que lo destruyeron los medos. Si tenemos en cuenta que el año de ascenso de Nabonido fue el -556, cincuenta y cuatro años atrás nos llevan al -610, es decir, hemos de contar retrospectivamente, a partir de Nabonido: los dos meses de reinado de Labashi Marduk, los 3 años y 8 meses de Neriglisar, los 2 años de Awel Marduk o Evilmerodac y los 43 años de Nabucodonosor. Ello nos da casi 49 años de reinado de cuatro monarcas anteriores a Nabonido, con lo cual llegamos al año de ascenso de Nabucodonosor, en el -605. De 49 a 54 nos faltan 5 años, que son los que van desde el -605 hasta el -610, con lo cual entramos en el reinado de Nabopolasar, concretamente en su año 16. ¿Es correcta dicha atribución? Sin duda alguna, ya que precisamente la estela Crónica 3 declara específicamente que en el año decimosexto de Nabopolasar los medos capturaron y arruinaron la ciudad de Harán y se llevaron el botín del templo. La Nabón 24 también indica que el suceso fue protagonizado “en el año 16 de Nabopolasar”.
La estela Nabón 8, como la Nabón 24, no deja lugar para la inserción de monarca alguno entre Nabopolasar y Nabonido. Ni mucho menos deja espacio para encajar 20 años de reinado adicionales de uno o varios supuestos reyes que no sean los que menciona la Nabón 24. Al considerar que Jerusalén fue destruída por los babilonios en el año -607 y no en el -587, como se desprende del estudio concienzudo de las innumerables tablillas descubiertas, muchos literalistas bíblicos dan pie para afirmar ciegamente que a la historia del imperio neobabilónico, es decir, entre Nabopolasar y Nabonido, le faltan 20 años del reinado de algún rey. Sin esos 20 años no les cuadra la afirmación de que la duración del tiempo de los gentiles se extiende desde el -607 hasta el 1914, fecha esta última de establecimiento dogmático, debido a una errónea creencia del adventista Nelson H. Barbour en 1875. Pero, por la Biblia misma, sabemos que la destrucción de Jerusalén acaeció en el año 18 de de Nabucodonosor, que la evidencia histórica, arqueológica y astronómica sitúa en el año -587. Para poder ubicar el acontecimiento en el -607, los literalistas se obligaron a adelantar 20 años el curso de la Historia, con lo que acumularon error sobre error. Y todo por el falso razonamiento de un adventista de finales del siglo XIX.
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