
El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (18)
Por JOSE YOSADIT VON GOETHE
Al año 1914, que algunos estudiosos bíblicos consideraron en el siglo XIX como el del fin del tiempo de los gentiles, se llegaba en principio aplicándole 2.520 años solares al año 606 anterior a la era cristiana, que fue lo que principalmente hicieron Elliot y Seeley, apropiándose posteriormente de la idea el norteamericano Barbour, quien transmitió a Russell la doctrina de que el fin del tiempo de los gentiles concluía en 1914. Como resultó que entre el -606 y el 1914 mediaba un año menos de los 2.520, estudiantes bíblicos posteriores a Russell adelantaron el año -606 al -607 para que cuadrara el cómputo de años que se suponía duraban los tiempos de los gentiles.
tiempo de los gentiles (18)
Por JOSE YOSADIT VON GOETHE
Al año 1914, que algunos estudiosos bíblicos consideraron en el siglo XIX como el del fin del tiempo de los gentiles, se llegaba en principio aplicándole 2.520 años solares al año 606 anterior a la era cristiana, que fue lo que principalmente hicieron Elliot y Seeley, apropiándose posteriormente de la idea el norteamericano Barbour, quien transmitió a Russell la doctrina de que el fin del tiempo de los gentiles concluía en 1914. Como resultó que entre el -606 y el 1914 mediaba un año menos de los 2.520, estudiantes bíblicos posteriores a Russell adelantaron el año -606 al -607 para que cuadrara el cómputo de años que se suponía duraban los tiempos de los gentiles.
John Aquila Brown fue el primero en establecer en 1823 que los tiempos de los gentiles duraban 2.520 años, en lugar de los 1.260 que hasta entonces habían aplicado los estudiosos que le precedieron. Así, Brown calculó, entre otras fechas, la que, partiendo del año -604 alcanzaba el 1917, y escribió que la gloria de Israel volvería en ese año. Como en 1917 Israel fue liberada de los turcos por el ejército inglés, muchos estudiosos se interesaron en este particular cómputo de años que parecía cumplir profecía bíblica. Elliot, Seeley y Barbour realizaron sus cálculos sobre la base de los 2.520 años de Brown. Y así fue que uno de los errores comunes a todos ellos consistió en que los 2.520 años los computaron como años solares de 365,25 días cuando lo apropiado hubiera sido computarlos como años proféticos de 360 días, que es lo que muchos habían hecho anteriormente cuando estimaron la duración del tiempo de los gentiles en 1.260 años proféticos y no solares.
El estudioso bíblico que, aplicando el cómputo de 1.260 años proféticos, que equivalieron a 1.242 años solares, mayor sorpresa causó fue Robert Fleming, hijo, quien en 1701 publicó su obra “El levantamiento y caída del Papado”, en la cual estimaba que para 1794 caería la monarquía francesa y la propia Francia haría eclipsar el “sol del Papado”. Durante casi cien años nadie prestó atención a las predicciones de Fleming; pero cuando en 1792 se proclamó la República en Francia y el rey estaba a punto de subir a la guillotina, algunos simpatizantes de la Biblia comenzaron a desempolvar la obra de Fleming y tomar sus declaraciones de un siglo atrás como verdadera profecía, máxime cuando en 1798 el Papa fue hecho prisionero por Napoleón. Por tal motivo, la fecha de 1798 fue tomada, especialmente por los adventistas, como la del comienzo del tiempo del fin del mundo. Barbour cambió la fecha a 1799 y la transmitió a Russell, quien a su vez la hizo asunto dogmático entre sus estudiantes, que durante décadas consideraron al año 1799 como el del comienzo del tiempo del fin. Posteriormente la consideración del año 1799 como comienzo del tiempo del fin fue movida a 1914, décadas después de que el 1914 transcurriera sin haber sucedido nada de lo que esperaban Russell y sus estudiantes, que era el fin de todos los gobiernos humanos por el Reino de Dios, el cual se establecería definitivamente en la propia Tierra. A principios de los años cuarenta también fue transferido a 1914, con carácter retroactivo, el concepto de la presencia invisible de Cristo en su Reino y el comienzo de su reinado milenario, que hasta entonces se estimaba que había acontecido en 1874.
Poco después de la muerte de Russell en 1916, el movimiento de Estudiantes de la Biblia por él fundado comenzó a segregarse en varios grupos, a raiz del nombramiento de J. F. Rutherford como dirigente de la Sociedad Bíblica Watchtower, de la que Russell era el primer accionista, si bien dicha sociedad no fue fundada por él, sino por W. H. Conley en 1881. Uno de los primeros grupos en abandonar fue el que giró bajo la denominación de “Instituto Pastoral Bíblico”, del que a su vez con el tiempo se separó otro que abrazó el complicado nombre de “Movimiento Misionero Hogar de los Hombres Legos” y que en la actualidad constituye uno de los grupos bíblicos más fuertes de entre los que se separaron del primitivo movimiento de Estudiantes de la Biblia.
Los miembros del Instituto Pastoral Bíblico adoptaron como fecha del fin del tiempo de los gentiles el año 1934, dado que se demostró que Jerusalén no había sido destruída en el -607, sino en el -587, y por tanto los 2.520 años había que calcularlos a partir de ese año -587, con lo que se llegaba a 1934, lo cual publicaron masivamente en su revista “El Heraldo del Reino de Cristo”. Durante años los tres grupos, el de los Estudiantes de la Biblia, el del Instituto Pastoral y el de los Hombres Legos entraron en debate sobre las fechas de 1914 y 1934, que cada cual defendía en su respectiva publicación. Pasado el 1934 y no habiendo sucedido lo que se esperaba, tal como ocurrió en 1914, los debates fueron abandonados. La fecha de 1934 desapareció del escenario. No así la de 1914, que algunos grupos continúan defendiéndola a capa y espada, a pesar de que ya ha transcurrido cerca de un siglo.
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