lunes, 29 de marzo de 2010


El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (15)

Por JOSE YOSADIT VON GOETHE


Para los expositores bíblicos Barbour y Russell, el año de la destrucción de Jerusalén por los babilonios correspondió al 606 antes de nuestra era, posteriormente corregido al -607, como una de las bases de sus dogmas, por los Estudiantes Internacionales de la Biblia. Para los historiadores, la fecha de la destrucción de Jerusalén correspondió al año -587. ¿Cuál de las dos fechas es la históricamente correcta? Partiendo del año en que Babilonia cayó ante los medos y los persas, el -539, considerado como fecha absoluta para determinar acontecimientos históricos, y teniendo en cuenta los años de reinado de los monarcas neobabilónicos, como también los relatos bíblicos que hablan de los mismos, es posible determinar en nuestro cómputo actual el año de ascensión al trono de Nabucodonosor, al igual que el año en que el rey babilonio destruyó la ciudad de Jerusalén.

En la Biblia, en el capítulo 25 y versículo 27 del libro segundo de los Reyes, cuyo texto es idéntico al de Jeremías, 52: 31, se lee que el rey Joaquín de Judá fue sacado de su encierro en Babilonia por orden del nuevo rey, Evilmerodac, también conocido como Awel Marduk, que acababa de subir al trono. Este primer año de Evilmerodac, hijo de Nabucodonosor, dice el relato que correspondió al año 37 del destierro de Joaquín. Para saber a qué año de nuestro calendario corresponde el 37 de la deportación de Joaquín debemos averiguar primero en qué año ascendió Evilmerodac. Como la caída de Babilonia a manos de Ciro el persa aconteció en el -539, mientras Nabonido reinaba en su año 17 (como apunta la Crónica de Nabonido), nos obligamos a retroceder en el tiempo a partir de ese año -539. Si Nabonido reinó 17 años, eso significa que su primer año fue el -555 y, el de su ascenso, el -556, ya que los reyes babilónicos contaban su primer año al siguiente de su entronización.

Por la evidencia de la lista de los reyes de Uruk, el canon real y otros muchos documentos, todos coincidentes entre sí, descubrimos que Nabonido había sucedido a Labashi-Marduk, que solo reinó dos meses en Babilonia, por lo que este rey murió en el mismo año de ser nombrado, es decir, en el -556. En este mismo año había muerto también su antecesor, Neriglisar, después de tres años y dos meses de reinado, lo que significa que ascendió al trono en el -559/560. Neriglisar había sucedido a Evilmerodac, que reinó por dos años, entre el -562 y el -560, siendo su primer año de reinado el -561. Evilmerodac a su vez había sucedido a su padre Nabucodonosor, quien reinó por 43 años, por lo tanto entre el -562 y el -605, llevando la cuenta hacia atrás. Pues bien, si el año -561, primero de Evilmerodac, correspondía según la Biblia al año 37 del destierro de Joaquín, ello nos lleva al -597 como el año en que Joaquín fue desterrado. En el mismo libro segundo de los Reyes, capítulo 24, versículos 8 a 12, leemos que Joaquín reinó solamente por tres meses en Jerusalén cuando fue capturado en el año octavo de Nabucodonosor. Si el año -597 fue el octavo de Nabucodonosor, su primer año fue el -604 y su año de ascenso el -605. La Biblia menciona que Nabucodonosor atacó Jerusalén en el año 18/19 de su reinado, que se corresponde por lo tanto con el año -587, que es la fecha con la que todos los historiadores están de acuerdo en lo que respecta a la primera destrucción de Jerusalén.

En los tiempos de Barbour y Russell los historiadores no conocían con plena seguridad la fecha del -587, pues no fue confirmada hasta décadas después, cuando se realizaron, por un lado, nuevos descubrimientos arqueológicos y se descifró gran parte de las tablillas de barro en escritura cuneiforme, y por otro, cuando se sometieron a los programas informáticos las informaciones dadas por las tablillas de los diarios astronómicos de Babilonia, que resultaron ser sorprendentemente exactas, ya que indican posiciones estelares y planetarias que no vuelven a repetirse en muchos miles de años. No habiendo en aquel tiempo, el último tercio del siglo XIX, oposición segura a las opiniones de Barbour y Russell, éstos asimilaron los cálculos de otros estudiosos y expusieron con total libertad que los 2.520 años que estimaban que duraba el tiempo de los gentiles se extendían desde el -606 (supuesto año de la destrucción de Jerusalén) hasta el 1914, aunque erraron en un año, ya que entre esas fechas transcurrían 2.519 años, por lo que estudiantes posteriores hubieron de corregir el cómputo adelantando al -607 la hipotética fecha de la destrucción de Jerusalén).

En la actualidad, establecido por muy diversos e incuestionables medios (listas de los reyes, diarios astronómicos, inscripciones reales…), incluso por la propia Biblia, que aquella destrucción acaeció en el -587 y no en el -606 ó en el -607, la fecha de 1914 dada en el siglo XIX por expositores como Elliot, Seeley, Barbour y Russell para la conclusión del tiempo de los gentiles cae también por su propio peso y, con ella, cualquier dogma levantado sobre sus débiles cimientos.

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viernes, 19 de marzo de 2010


El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (14)

Por JOSE YOSADIT VON GOETHE


Para poder establecer que en 1914 expiraba el tiempo de los gentiles, el estudioso bíblico N. H. Barbour se basó en las opiniones de quienes le precedieron. Estos teorizaron que el tiempo de los gentiles duraba 2.520 años a partir del 606 antes de nuestra era, año estimado del ascenso de Nabucodonosor. Pero Barbour consideró el -606, no como el año de entronización de Nabucodonosor, sino como el de la destrucción de Jerusalén por los babilonios. Se apoyó en que Jerusalén había estado devastada por 70 años, tiempo que a su juicio duró el destierro de los judíos en Babilonia, hasta que fueron liberados por Ciro. Barbour legó toda esta información a Russell, que había fundado el grupo de Estudiantes Internacionales de la Biblia. Russell aceptó de Barbour las fechas del -606 y el 1914 como el intervalo de 2.520 años del tiempo de los gentiles, con el error de que se había contabilizado un año menos, por lo que estudiantes posteriores adelantaron la hipotética fecha de la destrucción de Jerusalén al -607 para que, hasta 1914, cuadrasen a la perfección los 2.520 años.

Los historiadores ya habían apreciado que la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor aconteció en el -587 y no en el -607, aunque esto no pudo ser definitivamente demostrado hasta que no se estudió buena parte de las tablillas cuneiformes neobabilónicas. Quienes aceptaron los datos de Russell adujeron que si aquella desolación tuvo lugar en el -587, Jerusalén habría estado devastada por solo 50 años y no por 70, como creían deducir de la profecía de Jeremías, que entendían comprendida entre el -536 (adelantado posteriormente al -537), y el -606 (posteriormente adelantado al -607).

Con ello los Estudiantes de la Biblia señalaron que a los historiadores les faltaban 20 años del reinado de algún monarca entre Nabucodonosor y Nabonido, con el último de los cuales finalizó el dominio babilónico en el año -539. Para justificar esos 20 años, que salen de considerar que Jerusalén estuvo desolada por 70 años y no por 50 (suponiendo que los judíos fueran liberados en el -537), los Estudiantes de la Biblia adelantaron el año de ascensión de Nabucodonosor al -625, en tanto que las pruebas históricas señalaban al -605, mientras que quien comenzó a reinar en el -625 fue Nabopolasar, el padre de Nabucodonosor. Esos 20 años de diferencia eran los que desbarataban la dogmática aserción de que los 2.520 años del tiempo de los gentiles finalizaban en 1914, como supusieron Barbour, Russell y otros que les precedieron. Si los 2.520 años tuvieran que contarse desde el -587, año históricamente probado como el de la destrucción de Jerusalén, el denominado tiempo de los gentiles no concluiría en 1914, sino 20 años más tarde, con lo que a diferentes grupos religiosos se les derrumbarían las doctrinas fundamentadas en el año 1914.

Hay muchos medios, todos coincidentes entre sí, para conocer los años exactos de reinado de los monarcas neobabilónicos; las inscripciones reales en tablillas de barro están entre los más indiscutibles y son cruciales para el cálculo. Cardinal es la tablilla “Nabón 24”, también conocida como “Estela de Adad-Guppi, de la que se han descubierto dos copias iguales, una mejor conservada que la otra. Adad-Guppi era la madre del rey Nabonido; y cuando ella murió, su hijo Nabonido mandó componer, en el año 9 del reinado de éste, el epitafio de la estela en cuestión.

La estela recoge los años de reinado desde Asurbanipal hasta Nabonido. Asigna 42 años al reinado de Asurbanipal; pero como indica que Adad-Guppi nació en el año 20 de este rey, ello significa que la madre de Nabonido vivió 22 años con Asurbanipal. Posteriormente vivió los 3 años de reinado de Ashuretilili, los 21 años de Nabopolasar, los 43 de Nabucodonosor, los 2 de Awel Marduk (el Evilmerodac bíblico) y los 4 de Neriglisar. La estela no menciona al sucesor de Neriglisar y antecesor de Nabonido, Labashi Marduk, ya que murió tras dos meses de reinar y, por tanto, Nabonido ascendió al trono en el mismo año en que murieron los dos soberanos precedentes. La estela detalla que Adad-Guppi vivió un total de 104 años, desde el año 20 de Asurbanipal hasta el año 9 de Nabonido. La crónica de Nabonido (B. M. 35382) también detalla el año de la muerte de la reina madre.

Si el año 9 de Nabonido correspondió al -547 (dado que gobernó 17 años hasta el -539), fácilmente se deduce que Nabucodonosor subió al trono en el -605 y su padre Nabopolasar en el -625. Y si Nabucodonosor ascendió en el -605 y en el año 18/19 de su reinado asoló Jerusalén, ello nos conduce matemáticamente al -587 como el año en que acaeció la destrucción de Jerusalén. Idéntica conclusión se alcanza tras el examen de otras estelas con inscripciones reales babilónicas, entre las que figura la catalogada como “Nabón 8”. Cualquiera de ellas echa por tierra la fecha de 1914.
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viernes, 12 de marzo de 2010


El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (13)

Por JOSE YOSADIT VON GOETHE


La fecha de 1914 como año del fin del tiempo de los gentiles parte de la estimación de algunos expositores bíblicos del siglo XIX, que creyeron entender por algunos pasajes bíblicos que la duración del tiempo de los gentiles era de 2.520 años. Para ello partieron del 606 antes de nuestra era, que en principio consideraron como el año de la subida al trono de Nabucodonosor de Babilonia. Uno de los que aceptaron esta teoría fue el neoyorkino Nelson H. Barbour, que transmitió la idea a Charles T. Russell, fundador del movimiento de Estudiantes Internacionales de la Biblia. Sin embargo Barbour no aceptó el año -606 como el del ascenso de Nabucodonosor, sino como el de la destrucción de Jerusalén, basado en que los judíos sufrieron cautiverio en Babilonia por 70 años, supuestamente hasta el -536. Esta opinión de Barbour la hizo suya Russell. Posteriormente los Estudiantes de la Biblia adelantaron los acontecimientos al -607 y al -537, respectivamente. Al mismo tiempo dieron mayor consideración al año -539, que aceptaron de los historiadores como fecha absoluta.

Establecida la fecha del -539 como el año de la caída de Babilonia a manos de Ciro, y establecido que ese hecho tuvo lugar en el año 17 del rey Nabonido, es posible conocer en qué años gobernaron los soberanos que en Babilonia precedieron a Nabonido. Para ello los historiadores se basan, además de en las crónicas babilónicas, en las listas de los reyes, sobre todo en la de los reyes en Uruk, que es la más antigua. Apoyan estas listas, especialmente la que corresponde a la XII dinastía babilónica iniciada por Nabopolasar, padre de Nabucodonosor II, decenas de miles de tablillas escritas en caracteres cuneiformes. Muchas de estas tablillas son documentos comerciales en los que figuran los nombres y años de los reyes que gobernaban en el momento de ser escritos los documentos. Los babilonios contaban el tiempo según los años de gobierno de sus reyes. De ahí que pueda seguirse cronológicamente el orden de los reyes, que coincide con las listas que de ellos existen.

Muchas de las tablillas son diarios astronómicos. En ellos figuran los nombres y años de los reyes de turno, junto con anotaciones de las posiciones de los astros en el día y año a los que aluden. Así, por ejemplo, la tablilla denominada VAT 4956, que aunque es una copia efectuada siglos después, da fe de unas treinta posiciones de planetas, luna y estrellas en un determinado día del año 37 del reinado de Nabucodonosor. Estas posiciones no vuelven a repetirse hasta pasados 25.920 años, que corresponden al periodo completo de rotación precesional de la Tierra, por cuya razón los astrónomos de hoy pueden calcular exactamente, con los modernos programas informáticos, a qué día, mes y año de nuestro cómputo se refieren las anotaciones de las tablillas. La sorprendente exactitud de las posiciones de los astros en la tablilla VAT 4956, una vez cotejadas con el programa informático, hace asegurar a los astrónomos que esta copia posterior en el tiempo ha sido ejecutada con la máxima fidelidad del original. Los astrónomos han calculado que el año 37 de Nabucodonosor corresponde al 568 antes de nuestra era, lo cual encaja perfectamente con el criterio de los historiadores, que se habían basado en las listas de los reyes y otros documentos. Esta fecha del -568 ha sido aceptada científicamente como una fecha absoluta más exacta aún que la del -539.

Si, según las listas de los reyes, Nabucodonosor reinó 43 años y su año 37 correspondió al -568, se desprende que su año de entronización fue el -605, lo cual está de acuerdo con lo que venían afirmando los historiadores. Por tanto, si en su año 18 Nabucodonosor asoló Jerusalén, como indica la Biblia, ello tuvo que haber acontecido en el -587. El que Nabucodonosor subió al trono en el -605 puede establecerse asimismo, procediendo retrospectivamente, por los años de reinado a partir del último rey babilónico, Nabonido. Éste había reinado por 17 años, es decir, entre el -539 y el -556, contando hacia atrás. Nabonido había sucedido a Labashi Marduk, que tan solo reinó dos meses. A su vez Labashi Marduk sucedió a Neriglisar, que reinó 3 años y dos meses, entre el -556 y el -559/560. Neriglisar había sucedido en el trono a Awel Marduk (también conocido como Evilmerodac), que reinó 2 años, por tanto, del -560 al -561/562. Awel Marduk sucedió a su padre Nabucodonosor, quien gobernó sobre Babilonia 43 años, es decir, entre el -562 y el -605. Así, pues, la fecha del -605 que, basada en sólidas pruebas, dan los historiadores para el comienzo del reinado de Nabucodonosor, está en todo acorde con la fecha absoluta del -568 que los astrónomos, con los actuales medios informáticos, han deducido de la tablilla VAT 4956. Ello igualmente revela que la destrucción de Jerusalén acaeció en el -587 (año 18 de Nabucodonosor) y no en el -606 ó el -607, lo que da al traste con la fecha de 1914, arbitrariamente considerada por muchos como el año del fin del tiempo de los gentiles.

sábado, 6 de marzo de 2010

La Crónica deNabonido


El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (12)

Por JOSE YOSADIT VON GOETHE

Russell había aceptado de Barbour la teoría de que el año 1914 sería el del final del tiempo de los gentiles o del dominio de los gobiernos humanos. ¿Cómo llegó Barbour a tal conclusión respecto a 1914? Basándose principalmente en dos concepciones teológicas que habían dado a conocer otros expositores bíblicos, a saber, la de que el tiempo de los gentiles duraría 2.520 años y la de que los judíos estuvieron 70 años cautivos en Babilonia; ello, unido al hecho demostrado de que Babilonia había caído ante los persas en el año 539 antes de nuestra era. Conocida esta fecha, Barbour dedujo que los judíos fueron libertados del yugo babilónico en el -536, casi tres años después de la caída de Babilonia. Como suponía que los judíos, tras ser destruída la ciudad de Jerusalén, de la que fueron tomados, habían permanecido en el exilio babilónico durante 70 años, tal cuenta le llevó al -606 como el año de la destrucción del Templo y la urbe hierosolimitana.

Establecida la fecha del -606, Barbour le aplicó los 2.520 supuestos años del tiempo de los gentiles, por lo que concluyó que dicho tiempo se extendía hasta el año 1914, aunque por error contabilizó un año menos al no caer en la cuenta de que no existía año cero entre la era anterior y la presente. Este error fue hipotéticamente corregido décadas después por los Estudiantes Internacionales de la Biblia, para lo cual, sin base científica que lo apoyara, adelantaron al año -607 la caída de Jerusalén y al -537 la liberación de los cautivos judíos por Ciro. De este modo, además de mantenerse los 70 años del cautiverio de los judíos, según se creía deducir del texto bíblico, se contaban exactamente 2.520 años entre el -607 y el 1914. La única fecha que no se tocó, aparte de la de 1914, fue la del -539, año establecido de la caída de Babilonia. ¿De dónde sale tal fecha por todos aceptada?

Los historiadores están de acuerdo en que la caída de Babilonia a manos de Ciro el persa aconteció en el año 539 antes de nuestra era. Ese año es conocido entre los eruditos como “fecha absoluta”, la cual está demostrada en base a la conclusión a la que llegaron los investigadores tras estudiar principalmente la tablilla en escritura cuneiforme conocida como la “Crónica de Nabonido”, así como los registros históricos de las olimpiadas griegas.

Ciro conquistó Babilonia, sin luchar, en la primera quincena del mes de octubre del -539, una noche en que, inexplicablemente, se habían quedado abiertas las puertas de la ciudad. La Crónica de Nabonido no menciona el año en que cayó Babilonia, pero especifica que fue “en el año 17 del reinado de Nabonido”, el último rey de la dinastía babilónica. Para conocer el año en cuestión los historiadores se han basado en los registros de las olimpiadas griegas, que se celebraban cada cuatro años. La primera olimpiada de la que hay registro tuvo lugar en el año -776. Uno de los registros históricos dice que Ciro subió al poder en el primer año de la olimpiada número 55, lo que significa que, computando a razón de cuatro años por olimpiada, su primer año de reinado fue en el -560. Dice también el registro que el último año de Ciro correspondió al segundo año de la olimpiada número 62, es decir, el año -530, lo que indica que Ciro gobernó durante cerca de 30 años, nueve de los cuales reinó sobre la conquistada Babilonia, como detalla otra tabla cuneiforme. Si al último año del reinado de Ciro, el -530, le sumamos 9, llegamos al año -539 como fecha de la caída de Babilonia. Así es como los historiadores han establecido la fecha absoluta del -539.

Con todo, aun aceptando como cierta la fecha absoluta del -539, Barbour no aceptó la del -587, tan absoluta como aquélla, en que Jerusalén fue destruída por Nabucodonosor. Barbour, y con él Russell, se aferraba obstinadamente a la interpretación de que Jeremías había profetizado que los judíos permanecerían 70 años en el destierro babilónico y por tanto los 70 años corrían del -606 al -536, aunque posteriormente otros los adelantaran al -607 y al -537, respectivamente. Firme en su errado entendimiento de los 70 años de Jeremías, que no se referían a los judíos, sino al tiempo en que todas las naciones, incluída Judá, estarían bajo el dominio de Babilonia (entre el -609 y el -539), Barbour se obligó a adelantar 19/20 años el curso de la historia, pues de otra manera no cuadraban los 70 años. Así, adelantó el primer año del reinado de Nabucodonosor al -625/624, cuando históricamente estaba comprobado que en ese preciso tiempo quien subió al trono de Babilonia fue Nabopolasar, el padre de Nabucodonosor. De esta manera, como la Biblia mencionaba que Jerusalén fue tomada en el año 18/19 de Nabucodonosor, restando 18 años al -624, llegaba a la fecha del -606. Pero en tal año Nabucodonosor aún no había subido al poder. Las irrefutables pruebas que existen indican que su ascenso al trono tuvo lugar un año más tarde, en el -605. De ahí que el año 18/19 de su reinado correspondiera con el -587, fecha probada de la destrucción de Jerusalén.

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domingo, 28 de febrero de 2010


El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (11)


Por JOSE YOSADIT VON GOETHE


A pesar del empeño de los miembros del Instituto Pastoral Bíblico de demostrar que el tiempo de los gentiles concluía en 1934 y no en 1914, como anunciaban los estudiantes bíblicos de la Watchtower, la mayoría de los grupos de estudiosos de la Biblia rechazaron la opinión de aquéllos y defendieron los puntos de vista de Barbour y de Russell de que el tiempo de los gentiles había finalizado en 1914, pese a que el fin de ese tiempo no se había manifestado físicamente con el derrocamiento de los gobiernos, como se creía deducir de la propia Biblia.

La base para señalar a 1914 como el año del tiempo del fin estaba en el entendimiento que Barbour y Russell desarrollaron acerca de la profecía de los 70 años de Jeremías. Coincidiendo con la opinión tradicional de muchos doctos judíos, los adventistas de Barbour y los estudiantes bíblicos de Russell interpretaron que Jeremías había profetizado que los judíos estarían 70 años desterrados en Babilonia, años que a su entender se contaban desde la fecha de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor. Dado que Babilonia fue tomada por el persa Ciro en el año 539 antes de nuestra era, Barbour estableció que la liberación de los judíos del yugo babilónico había acontecido en el -536, tres años después de haber tomado Ciro Babilonia. Y como se creía entender que Jeremías habló de que los judíos estarían desterrados durante 70 años en Babilonia, la cuenta retrospectiva le llevó a Barbour a considerar el año -606 como el de la fecha en que forzosamente tuvo que haber sido destruída Jerusalén y hechos cautivos los judíos. Russell aceptó sin más la teoría de Barbour y la pasó a su grupo de estudiantes, que comenzaron a predicar que 1914 era el año señalado en las Escrituras como el último en que Dios permitía que las naciones o los gentiles gobernaran la Tierra, tras lo cual el Reino de los cielos sería implantado en todo el orbe.

No obstante, ni Barbour ni Russell cayeron en la cuenta de que Jeremías no se refería a que los judíos estarían 70 años en el destierro babilónico a partir de la destrucción de Jerusalén. Jeremías tan solo mencionó que las naciones, incluida Judá, habrían de estar bajo el dominio de Babilonia por un total de 70 años, que era el tiempo en que Babilonia despuntó como potencia mundial desde la toma del último reducto asirio, la ciudad de Harrán, en el -609, hasta la caída de la propia Babilonia en el año -539. Hoy día los doctos bíblicos, incluidos los judíos, concuerdan en que ésta es la interpretación correcta de los 70 años de Jeremías. Si nos ajustamos al texto bíblico, observaremos las discrepancias entre lo que escribió Jeremías y lo que entendieron Barbour y Russell.

En los pasajes bíblicos leemos que Nabucodonosor tomó y destruyó Jerusalén en el año 18 de su reinado. Según Barbour y Russell, esto aconteció en el año -606, en que, en su opinión, los judíos fueron llevados cautivos a Babilonia hasta el -536, es decir, durante 70 años. Jeremías menciona que, en el año de la destrucción de Jerusalén, los babilonios tomaron prisioneros a 832 judíos. Si continuamos leyendo, vemos que Nabucodonosor también se había acercado a Jerusalén en el año séptimo de su reinado, es decir, once años antes de que regresara para destruir la ciudad, lo cual, según el cómputo de Barbour y Russell, nos retrotrae al año -617 (606 + 11). En esta batida del año séptimo, Nabucodonosor se llevó cautivos a 3.023 judíos, que son tres veces y media más que los que tomó cautivos posteriormente, en el año 18. A éstos que estaban recluídos en Babilonia escribió el profeta Jeremías años antes de ser destruída la ciudad de Jerusalén. La cuestión que surge es la siguiente: si la mayoría de los judíos fueron llevados cautivos a Babilonia en el supuesto año de -617, eso significa que, según el entendimiento de Barbour y de Russell, los judíos estuvieron en el destierro 81 años y no 70. Y si nos atenemos a lo que escribe el profeta Daniel, que algunos judíos fueron tomados cautivos en el primer año de Nabucodonosor, ello supondría que el destierro total de los judíos duró 88 años, lo cual, evidentemente, sería contrario a lo que se dice que indica la profecía de los 70 años de Jeremías.

Muchos estudiosos bíblicos, lejano ya el 1914, observaron, al reexaminar imparcialmente las Escrituras, este serio y probablemente involuntario desliz de Barbour y Russell; pero para los Estudiantes de la Biblia afiliados a la Watchtower, que habían centrado toda su doctrina en torno a lo que significaba el año 1914, ya era tarde para corregir el error que venían predicando. Con el tiempo, el año -606 fue adelantado al -607; y, el -536, al -537, año este último que se tomó como el de la liberación de los judíos del yugo babilónico. No obstante, el yugo babilónico no existía desde hacía dos años, desde el -539, que es cuando Ciro disolvió el gran imperio de Babilonia, justo el año en que a Babilonia se le cumplieron los 70 años proféticos.

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viernes, 26 de febrero de 2010

El general Allenby entra en Jerusalén en 1917




El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (10)

Por JOSE YOSADIT VON GOETHE


Algunos estudiantes de la Biblia no compartían el punto de vista de Barbour y de Russell sobre el año 1914. Russell llegó a dudar de 1914 y se hubiera aferrado a cualquier otro año posterior de no ser porque en 1914 estalló la Guerra Mundial y creyó ver en ella el cumplimiento de la supuesta profecía de los 2.520 años de duración del tiempo de los gentiles, que a su juicio, según había especulado antes Barbour, había comenzado en el 606 antes de nuestra era, año que uno y otro señalaron como el de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor.

Hasta 1943 no fue corregido sobre el papel el error de que entre el -606 y el +1914 no mediaban 2.520, sino 2.519 años. En consecuencia, dado que el año en que principió la gran Guerra que se creía que desembocaría en el Armagedón, es decir, el año 1914, parecía cumplir profecía bíblica, quedó éste como fundamento sobre el que basar toda la estructura de la doctrina concerniente al fin del tiempo de los gentiles y el establecimiento del Reino de Dios en el cielo, con Jesucristo como rey. La fecha de 1914 se hacía, pues, intocable. Por dicha razón la parte principal de los seguidores de Russell o, más exactamente, de Rutherford y de Knorr, segundo y tercer presidentes de la Sociedad Watchtower, respectivamente, adelantó la destrucción de Jerusalén al año -607 para que la duración del tiempo de los gentiles fuera exactamente de 2.520 años y no de 2.519, como erróneamente se había calculado.

Pasado el 1914 y los años siguientes, viendo que el Armagedón no había llegado, que era lo que en realidad se esperaba, algunos seguidores de Russell, especialmente los que diferían de los extraños puntos de vista del nuevo presidente de la Watchtower, optaron por separarse de la Sociedad de la que Russell había sido presidente desde 1884 hasta 1916. Así que en 1917, bajo la presidencia de Rutherford, se separó de la Watchtower el grupo que se autodenominó “Asociación de los Estudiantes de la Biblia”, que a partir del año siguiente cambiaría el nombre a “Instituto Pastoral Bíblico”. En el mismo año de 1918 se separaron de este último grupo los que formaron el llamado “Movimiento Misionero Hogar de los Hombres Legos”, actualmente uno de los grupos bíblicos de más fuerte constitución.

El grupo “Instituto Pastoral Bíblico” publicó en su revista “El Heraldo del Reino de Cristo” (15 de abril de 1921) que Russell había aceptado un cálculo equivocado acerca del tiempo de los gentiles. Al igual que Barbour, Russell dio por sentado que la destrucción de Jerusalén había acontecido en el año -606. Tanto Barbour como Russell habían confundido el año de la destrucción de Jerusalén con el año de ascenso al trono de Nabucodonosor, acontecimiento este último que se estimaba en el -606, en tanto que la destrucción de Jerusalén ocurrió 19 años más tarde, es decir, en el -587, lo cual ya había sido sobradamente demostrado por los historiadores (y en la actualidad por los diarios astronómicos de Babilonia que, conservados en tablillas de barro, han sido comprobados como exactos por los modernos programas informáticos de astronomía).

Los editores de la revista “El Heraldo” apuntaron a 1934 como el año en que desaparecerían los gobiernos mundiales, si bien conservaron la fecha de 1914 como la del fin del tiempo de los gentiles, tal como se lee en su publicación: “Mientras los 2.520 años de poder arrendados a los gentiles empezaron en el primer año de Nabucodonosor, en el 606 A.C., se acabarían en el 1914; no obstante, todavía el fin cabal de los Tiempos de los Gentiles y la caída completa de los gobiernos gentiles no es indicada como teniendo lugar sino hasta después de diecinueve años o aproximadamente en el 1934”.

La anterior cita es consecuencia de la aceptación de la caída de Jerusalén en el 587 antes de nuestra era, que hasta el 1934 supone un transcurso de tiempo de 2.520 años, no de 2.519 como es el caso cuando se quiere contar el mismo lapso de años desde el -606 hasta el +1914. Con todo, los miembros del Instituto Pastoral Bíblico ejercieron cautela en sus declaraciones a medida que se aproximaba el 1934. Y cuando transcurrió dicho año sin que nada de lo anunciado sucediera, argumentaron que únicamente se había hablado de una fecha aproximada.

La fecha de 1934, partiendo del -587, año que para entonces estaba históricamente demostrado como el de la destrucción de Jerusalén, ya había sido expuesta en 1886 por el británico Dr. Henry G. Guinness, que anunció que 1934 sería el año del fin del tiempo de los gentiles. La opinión del Dr.Guinness fue aceptada debido a que también había anunciado para 1917 la liberación de Jerusalén. En efecto, en ese año el general Allenby tomó la ciudad de Jerusalén, librándola del dominio turco. Muchos estudiosos creyeron ver en esto una confirmación de la profecía bíblica.

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jueves, 11 de febrero de 2010


El año 1914 y el fin del
tiempo de los gentiles (9)

Por JOSE YOSADIT VON GOETHE


Al igual que había sucedido con el fundador del adventismo, William Miller, que esperaba el fin de los tiempos y la venida de Cristo entre 1843 y 1844, y con Nelson H. Barbour, que esperaba todo ello entre 1873 y 1874, y nada de lo que uno y otro anunciaron sucedió, así también Charles T. Russell y sus estudiantes de la Biblia vieron pasar el año 1914 sin que aconteciera el tan predicado fin de los sistemas humanos, que en su opinión y deducción del estudio de las Escrituras serían sustituídos por el gobierno mesiánico, que literalmente restauraría el Paraíso a la Tierra, dando inicio al llamado milenio, por el cual los habitantes del entero planeta vivirían, en principio durante mil años, en completa armonía entre sí y entre los animales, a la vez que los humanos irían alcanzando la perfección, sin necesidad de enfermar y morir. Pasado el milenio, la humanidad pasaría una prueba de lealtad al Creador y los merecedores llegarían a vivir eternamente en el planeta, en tanto fueran fieles a las normas divinas.

Russell -que en 1884 llegó a la presidencia de la reestructurada sociedad Watchtower creada en 1881 por William Henry Conley, quien aportó la mayoría de los fondos y ocupó la primera presidencia-, difundió a través de sus publicaciones, particularmente a través de la revista “The Watch Tower”, que creó en 1879, la doctrina de que Cristo estaba presente en su Reino desde 1874, idea que había recogido del adventista Barbour. Al igual que Barbour, Russell divulgó que la presencia de Cristo era invisible al ojo humano, pero que se haría evidente en 1914, cuando el propio Cristo interviniera directamente en los asuntos humanos, al derrocar los gobiernos y fulminar a los inicuos e incrédulos en el apogeo de la batalla de Armagedón.

En su revista del 1 de enero de 1914, Russell expresó dudas respecto al año que comenzaba y sugirió que tal vez el fin no vendría hasta 1915, e incluso que podría venir veinticinco años más tarde. El año transcurría sin novedad hasta que en el otoño estalló la Guerra Europea. Russell y sus estudiantes creyeron que el estallido de tan magno conflicto era el principio de la culminación del Armagedón, que a su entender había comenzado sigilosamente al tiempo de la supuesta presencia de Cristo en 1874. Y, dado que pasó el año 1914, así como el 1915, y el final esperado no había llegado, aunque las naciones continuaban enfrascadas en la Gran Guerra, Russell escribió en The Watch Tower del 15 de abril de 1916: “Creemos que los tiempos de los gentiles ya terminaron y Dios ahora está permitiendo que los gobiernos gentiles se destruyan ellos mismos, para preparar el camino del reino del Mesías”.

Russell murió el último día de octubre de 1916 sin contemplar el amanecer de la gloriosa nueva era que venía anunciando. A su muerte se sentó en el sillón presidencial de la Watchtower Joseph Franklin Rutherford, quien, con el resto de los estudiantes bíblicos, esperaba de un momento a otro la definitiva llegada del Armagedón. En tal creencia, de repente, en noviembre de 1918, la guerra concluyó, sin cumplirse ninguna de las predicciones de Russell, entre ellas el derrocamiento de los gobiernos mundiales y el comienzo del milenio de Cristo. Evidentemente, Russell había errado en la interpretación de los textos bíblicos y tal error se extendió a sus estudiantes. Por tanto Rutherford comenzó en 1922 a intentar corregir los puntos de vista que se tenían respecto a 1914 y 1874. Comunicó a sus oyentes en la asamblea de Cedar Point que “el Reino de Dios realmente se había establecido en el 1914, no en la tierra, sino en el cielo invisible”. Y a principios de 1930 cambió definitivamente la fecha de la presencia invisible de Cristo del 1874 al 1914. Esto sería confirmado en una de las publicaciones impresas después de 1942, tras el fallecimiento de Rutherford.

Así la Watchtower, como dirigente y portavoz del cuerpo de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, fijó el año 1914 como el del comienzo del tiempo del fin, el establecimiento del Reino de Dios en el cielo y la presencia invisible de Cristo en tal reino. A dicho entendimiento añadió que el Armagedón vendría dentro del tiempo de la generación que en 1914 tenía suficiente edad para comprender los acontecimientos que comenzaron a desarrollarse en ese año. La fecha de 1914 parte del supuesto de que entre dicho año y el de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor tenían que transcurrir siete tiempos ó 2.520 años. Russell había aceptado de Barbour la fecha del 606 antes de nuestra era como el año de aquella destrucción, cuando la evidencia apuntaba ya al año -587. Pero, debido a que entre ambas fechas tan solo mediaban 2.519 años, la Watchtower adelantó posteriormente y sobre el papel la destrucción de Jerusalén al año -607, todo para no alterar la fecha ya firmemente establecida de 1914. Sin embargo, algunos simpatizantes del pastor Russell aceptaron la evidencia del año -587 y retrasaron el fin del tiempo de los gentiles a 1934.
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